Wenceslao Cruz Blanco

Wenceslao Cruz Blanco

«La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.»

José Martí­

Teléfono de contacto: +34 91 771 0220


Web www.wenceslaocruz.blogspot.com

Enlaces

Unión Liberal Cubana

Libertad Digital

Info Medio

El Semanal Digital

Misceláneas de Cuba

miércoles, enero 25, 2006

¿La revolución energética o un chantaje energético?

Os doy una bombilla si me vitorean, y una ollita si delatáis algún disidenteLos que conocemos cómo funciona el aparato represivo cubano no nos sorprende la masiva asistencia que suele acompañar a las marchas convocadas por Fidel Castro, pero la prensa internacional siempre se muestra muy “sensible” a reproducir eventos que conlleven una aglomeración de cientos de miles de personas, aún cuando el líder sea un dictador y los manifestantes sean sólo unos auténticos prisioneros de la necesidad a que la economía socialista los ha llevado.

Algunos medios internacionales omiten, unos por desconocimiento y otros porque se sienten comprometidos de alguna forma con la ideología de la dictadura, los motivos y presiones que mueven a los cubanos para participar en una marcha o cualquier actividad promovida por el único a quien le está permitido, el propio gobierno.

Castro siempre ha criticado el consumismo en las sociedades que él llama capitalistas, y siempre ha defendido que «bajo ningún concepto Cuba debe caer en esa mentalidad». Esa postura para algunos “ética” no es sino una consecuencia directa de la imposibilidad del régimen de garantizar tan siquiera un consumo decente de productos básicos a su población.

Pero, es ésta escasez ¿una consecuencia directa de la economía socialista? o ¿un maquiavélico plan de supervivencia de la dictadura?

La respuesta más acertada posiblemente sea una mezcla de ambas. Este tipo de economía socialista suele ser efectiva para perpetuar tiranos. El disponer de todos los medios de producción da un control indiscutible al estado cubano sobre todo lo que se produce, lo que se distribuye, lo que se edita. Por otra parte se dificulta ostensiblemente la iniciativa individual ya que el ciudadano cubano pierde todo estimulo creativo y productivo, algo acrecentado por la falta de libertad individual que padece y por los condicionamientos "revolucionarios" a que es sometido.

Hace escasos días Castro aseguró en el programa Mesa Redonda que «nadie en Cuba se quedará sin recibir, por razones monetarias, los equipos electrodomésticos que se reparten a las familias como parte de la Revolución Energética» aunque más tarde matizó que todo no será repartido de la misma manera «Habrá que ir a buscar los méritos de los ciudadanos y los ciudadanos con méritos».

Entre los méritos imprescindibles para empezar a ser considerados como ciudadanos con derecho a recibir un ventilador, una ollita de presión o un refrigerador (nevera), es precisamente la pertenencia a esas organizaciones de masas que se encargan de movilizar a los estudiantes (UPC: Unión de Pioneros de Cuba, FEEM: Federación Estudiantil Universitaria, UJC: Unión de Jóvenes Comunistas, FEU: Federación Estudiantil Universitaria), trabajadores (CTC: Central de Trabajadores de Cuba, PCC: Partido Comunista de Cuba) y demás ciudadanos (CDR: Comités de Defensa de la Revolución, MTT: Milicias de Tropas Territoriales, etc.) a las marchas convocadas desde el Comité Central, o sea, por Castro.

Un electrodoméstico no constituye para el dictador cubano un producto de consumo sino un arma. La gratificación con un electrodoméstico, le da lo mismo que hasta ahora le daba una botellita de aceite o una pastilla de jabón más; le garantiza manifestantes y le surgen delatores, internacionalistas y hasta sacrificados esclavos.

El consumismo para Castro es evidente que resulta una amenaza para la sociedad que ha creado, si el cubano tuviese la libertad y la posibilidad de adquirir bienes sin mediar condicionamientos ideológicos o de otro tipo, el dictador difícilmente podría conseguir la masificación de sus convocatorias. El hambre, la necesidad y la esperanza son el “leit motiv” que mueve tanto a los que se aglomeran para vitorear a Fidel y su “revolución” cómo a los que masivamente se han lanzado y se siguen lanzando al mar para huir de esa pesadilla. Unos intentan sobrevivir en su país y otros sobrevivir al estrecho de la Florida para alcanzar, además de bienes de consumo, la libertad.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Muy bueno el articulo muchas verdades

12:21 a. m.  

Publicar un comentario

<< Home