Soy el Presidente de Iraq

¿Por qué ha de extrañarnos la cobardía de Sadam? El carnicero de Bagdad era valiente solo de boca y luego de su captura solo la utilizó para decir “Soy el presidente de Iraq” para evitar una granada y “Aaahh” para bien de su salud.
En los políticos también podemos encontrar valientes y cobardes. Suerte que esa cobardía solo cuesta un retraso - o una parada de 4 años- en el desarrollo de la sociedad que algunos confunden con su personal prosperidad. Ahí tenemos al «valiente» Maragall enfrentándose, con tal de presidir la Generalitat, a España y su Constitución. A Ibarretxe que ve como cada día pierde más apoyo de sus votantes y se ha visto seducido – eso si «valientemente»- a defender posturas de los terroristas de Euskadi.
Pero quien duda que los políticos más «valientes» de España son el señor Gaspar y Zapatero. Ese barbudito comunista que llega a decir que el problema de Iraq no es si está o no Sadam. La causa – según él - de tanta desdicha del pueblo iraquí, está en su «pérdida» de soberanía. Al menos, hay que reconocer, es valiente en hacer declaraciones mediocres y asqueantes. Al Sr. Zapatero, de tanto pedir “soberanía” para Iraq ya le piden soberanía en Cataluña, su «valentía» da más bien “lástima”, carece de poder real sobre su partido y su fecha de caducidad está en marzo.
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